julio 21, 2014

MENDOZAPISTA

Automovilismo en MENDOZA

Amigos de la vida

Los mendocinos Julián Santero, Bernardo Llaver y Emmanuel Cáceres son pilotos del Súper TC2000. Gracias a este deporte se conocieron y ahora son inseparables.

santero-llaver-caceres

Nota realizada por Franco Ballabriga UNO / Fórmula Ovación.

Además de la pasión por el automovilismo, estos tres pibes tienen algo en común y es la amistad, tal vez el mayor logro que hayan cosechado en este competitivo deporte.

Y vaya paradoja, porque este 20 de julio, este Día del Amigo los encontrará enfrentándose en pista y si bien allí la rivalidad se mantendrá inalterable, la amistad seguirá gozando de buena salud y fortaleciéndose con el paso del tiempo.

Bernardo Llaver, Julián Santero y Emmanuel Cáceres han construido en estos últimos años grandes vínculos amistosos y la realidad así lo demuestra, porque si bien corren en equipos diferentes, siempre que pueden se juntan para dialogar, distenderse y apoyarse si es necesario entre tanda y tanda.

Berni y Julián recién coincidieron en una misma categoría este año, desde que ambos corren en el Súper TC2000, aunque antes corrían los mismos fines de semana ya que el sanmartiniano se desempeñaba en la categoría de los motores V8 y Santerito lo hacía en la Fórmula Renault.

El mismo caso se dio con Cáceres, quien por correr en los monopostos se encontraba con sus comprovincianos, aunque con Santero también fueron rivales en pista en el TC2000 durante la temporada pasada. A esto hay que sumarle que Berni y Peluche son oriundos del departamento de San Martín.

Así se fue construyendo esta amistad. Porque los tres viajaban juntos a las carreras, o bien el padre de uno de ellos terminaba siendo el chofer del tridente en el periplo hasta alguna competencia.

Las anécdotas son muchísimas y algunas, como ellos mismos dicen, “no se pueden contar”. Pero hay una que cuando la relataron produjo las carcajadas de los tres, que fueron tan contundentes que llamó la atención de la gente que estaba en la zona de boxes.

“El año pasado viajamos los tres juntos a la carrera en el callejero de Santa Fe. Mi viejo manejaba y nosotros íbamos charlando y riéndonos de cualquier pavada. En un momento me doy cuenta de que el Pelu estaba muy callado y cuando lo miro estaba dormido”, empezó a relatar Llaver, y lo que sigue no tiene desperdicio: “Pero noté algo raro en su cara, no me gustó para nada cómo la tenía. Su boca estaba torcida. Entonces le dije a mi viejo y cuando lo vio se pegó un susto bárbaro y lo quería llevar urgente a un hospital”.

Pero más allá del dramático relato de Llaver, todo terminó como una anécdota graciosa y así lo refleja el sanmartiniano: “En un momento lo empezamos a llamar y cuando se despertó le preguntamos si se sentía bien y por qué tenía la cara así y fue ahí cuando nos dijo: ‘Es que cuando yo me relajo y me duermo se me adormece la cara, se me corre la boca, y no puedo hablar mucho, pero estoy perfecto. ¿Falta mucho para llegar a Santa Fe?’. Creo que estuvimos riéndonos todo el fin de semana y hasta el viaje de vuelta por lo que nos había dicho”. Hoy ambos van a festejar juntos y corriendo.

4 comentarios en «Amigos de la vida»

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